Cuando una banda como Lamb of God cambia su logo después de 27 años, la gente se arrecha, y yo soy uno de ellos.
La excusa —o el contexto— viene con nueva música bajo el brazo. Su etapa reciente, marcada por Into Oblivion, demuestra que la banda sigue sólida, afilada, sin perder ese groove pesado que los convirtió en referencia del metal moderno. No es un mal capítulo en su historia, para nada. Pero el ruido esta vez no viene de los amplificadores… viene del cambio visual. El nuevo logo ya está en la […]